Relatos eróticos y sexuales IV

Por un momento reinó la incertidumbre y el silencio, el cual ella rompió: "parece que traes lo que necesito", no pronuncié nada al respecto, y en seguida la empujé buscando que apoyar los codos sobre el lavamanos que hay en el baño, puse mi mano derecha sobre su cabellera, mientras que la mano izquierda se apoyaba en la espalda de ella, comencé a pasar mi verga por su concha...
La verdad es la más caliente que ha rozado con mi verga, de sólo tocarla con la punta me encendió, por lo cual al sentir aquello metí solamente la punta de mi verga.
Sentía como iba a explotar, fue entonces cuando ella apretó algo la cabeza con su vagina haciendo una pequeña tracción con sus piernas, al sentir aquello me encendió mucho más y de un solo viaje le metí todo mi falo, por lo cual soltó un pequeño gemido y me pidió que me calmara, que le habías dolido algo.
No le hice mayor caso y comencé a singarla con fuerza, la verdad es que me gustaba mucho y deseaba hacerla sufrir bastante, pero no tuve la oportunidad de hacerlo, tardé un par de minutos antes de que le estuviese sacando mi verga de su concha.