Relatos eróticos y sexuales V

Al notar aquello ella aprovechó y se volteó, enseguida la tomé nuevamente por el cabello y la hice arrodillarse sobre mí, le metí mi verga en su boca y la puse a chupar, cosa que no hacía muy bien que digamos, la verdad es que parecía no gustarle esa posición, entonces se detuvo y me dijo:
"detente, no sigamos, nos pueden encontrar, "entonces chupa rápido y hazme venir, ya veremos cuando terminamos esta faena"
Ella procedió a chupar con más ahincó, pero con algo de torpeza, cuando quiso notarlo ya tenía gran cantidad de mi leche en su boca la cual procedió a escupir. Enseguida me volví a colocar la bermuda (ah, no había dicho que sólo traía puesta la bermuda), y me retiré diciendo: "apresúrate que estoy esperando el almuerzo".
Al llegar a la sala de mi casa, noté que mi madre acababa de llegar, entonces la saludé, al par de minutos apareció Victoria, para servir el almuerzo; cuando terminé manifesté:
"de verdad que Victoria cocina muy delicioso, sin embargo creo que a los almuerzos les hace falta el postre", cosa que le cayó en gracia a mi padre, pues lo cierto es que él acababa de llegar con unas delikatesen, por lo cual las repartió, sin embargo sólo Victoria entendía mi mensaje, luego tendría oportunidad de tener mi postre, y de que manera.